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miércoles, 9 de julio de 2014

Desde Macondo. SPRINT


En pleno Tour de Francia, y sabiendo como sé que el presidente que padecemos es forofo del ciclismo, me ha venido a la mente, sin proponérmelo, lo juro, la imagen de un equipo, maillot azul y gaviota en el logo, saliendo a esprintar en bloque después de una etapa de esas que los entendidos llaman de paseo.
Y que dura ya casi tres años. En román paladino, se diría “el arreón del vago”, pero no es tan simple. También se puede decir “dejarlo todo atado y bien atado”, que de ambas cosas va este sprint final. Todo aderezado con alguna escapadita para despistar, pero con la vista puesta en la meta.
Porque la carrera estaba perfectamente planificada. Desde la recta de salida. Primero la reforma electoral, cientos de miles de personas a la calle, todo ventajas para las empresas. Después, los recortes varios, educación, sanidad, dependencia, prestaciones al desempleo, pensiones… En medio, privatizaciones a mansalva y ventas a precio de saldo de lo poco que tenemos, destrucción sistemática de lo público, funcionarios denigrados… Esto marcha. Vía libre al miedo, que el camino se ha allanado para que “seamos competitivos”, que traducido es trabajar por salarios basura porque menos es nada.
Y a echarse a dormir, que es etapa de paseo. Los puertos, que los suban otros. Si encontramos alguna pequeña loma que nos dificulta el ascenso, léase varapalo en las elecciones europeas, bajamos de las bicicletas y montamos en los coches de asistencia, que nos llevan más deprisa y sin sudar la camiseta.
Hablo del “Decreto-Ley”, ese que según las normas de la carrera, la Constitución, se reserva para medidas de urgencia y en situaciones excepcionales. Pero ser el equipo del líder es lo que tiene. La mayoría absoluta permite pasar de largo haciendo una pedorreta a los leones del Congreso, y aprobar, en un solo viernes y sin contar con el resto del pelotón, un montón de medidas urgentíiiiiiisimas, como privatizar el Registro Civil y AENA, el uso de los drones, las comisiones de las tarjetas de crédito, el mercado del gas, las tasas de los puertos y hasta un Plan de Garantía Juvenil, que va a garantizar que las empresas, sin dar ninguna garantía de mantenimiento de empleo, se garanticen unos magros ingresos mensuales.
Pasando por encima de la democracia, que para eso son el equipo más numeroso y pueden arrollar al resto sin problemas. La carrera no está siendo limpia. Se están saltando todo lo habido y por haber para llegar los primeros. Cogiendo atajos, dejando en la cuneta a quienes no siguen su ritmo o, simplemente, no les sirven para llegar a la meta.
Y sólo nos queda la esperanza de que cuando termine la prueba, los “vampiros” demuestren que ha habido doping, que no han ganado en buena lid, que han hecho trampa, que su sangre no está limpia y que no todo vale para llegar el primero

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