Pensamientos, ideas, palabras que engulle la arena en el mismo instante en que se han escrito

jueves, 6 de octubre de 2011

RECORTAR LA ALEGRÍA

Hace poco más de un año, en este mismo espacio color arena, y parafraseando a mi admirado Benedetti, hablaba (¡ilusa de mí!), de la necesidad de defender la alegría. Por encima de todo y de todos, haciendo esfuerzos humanos o sobrehumanos. Sin discusión.
Ha pasado un año, y soy la misma. O no. Las circunstancias me han hecho cambiar, o he cambiado a la vez que las circunstancias. Me falta alegría para defender la alegría. Es más, creo que nos falta a casi todos.
Son muchos meses con el bombardeo de crisis, de mercados amenazantes, de anuncios de recesión, de imágenes terribles que no hay forma de borrar de la retina, de horizontes desdibujados, de futuro negro o, cuando menos imperfecto, de esperanza recortada, de recortes en todo.
Hasta en la alegría.
Hemos sobrevivido a casi todo. Hemos ido campeando el temporal, poniendo al mal tiempo buena cara, pintando la sonrisa que no sale sola, escudriñando entre las sombras para ver, intuir, un rayito de luz.
Para seguir defendiendo la alegría.
Me digo una y mil veces que merece la pena, que no es una guerra perdida. Si acaso, unas cuantas docenas de batallas.
Aunque nos coman el terreno, aunque el espejo nos devuelva una imagen triste, no podemos permitir que nos recorten la alegría. Hay que defenderla del pasmo y de las pesadillas, de las dulces infamias y de los graves diagnósticos.
Sin recortes.

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