Pensamientos, ideas, palabras que engulle la arena en el mismo instante en que se han escrito

sábado, 2 de julio de 2011

...Y SORPRESA DE DÍA

Creo que quedó clara hace un par de días mi amenaza de seguir hablando de sorpresas. Y yo no amenazo en vano. Si acaso, me tomo mi tiempo, pero cumplo. Y me apetece muchísimo cumplir. Casi se me hizo de día en la sorpresa de noche, pero quedaban aún muchas horas para emocionarme y para sorprenderme. Y para seguir llorando, que ya no sé si el sudor, la cerveza, los cafés con hielo y las cocacolas han encontrado otra vía de salida distinta de la que la naturaleza humana ha dispuesto.
Estaban todos los que quería ver, y no había nadie de los que prefiero no encontrarme. El inicio perfecto, el lugar, mi segunda casa durante años, las flores en el centro; los sentimientos, donde tienen que estar, a flor de piel.
Y las palabras, en un precioso mueble con cajones de cerámica repletos de notas para mi. De notas cariñosas, más o menos largas, ingeniosas algunas, concisas otras; preciosas todas. Por aquello se subirme la autoestima mientras escribo, y las tengo todas esparcidas sobre la mesa, leo cosas como "el ángel de Alcaldía", "la McGiver de los asuntos públicos", "la mejor secre"... Y "la más gruñona", "la que más veces me ha mandado a hacer puñetas", "la que más broncas me ha echado", o la mujer frágil bajo el aspecto de dura. Dieciséis años dan para conocerse bien. Pero veo sobre todo repetidos los conceptos de amiga, compañera. En todas las cartulinas, y con eso me quedo.
Gracias, Belén, por el cariño con que lo has preparado, y por resistirte hasta el último momento a contarme quien venía. Por darme la sorpresa de encontrarme un Ayuntamiento casi completo, con amigos de Secretaría, de Oficialía Mayor, de Gestión Tributaria, de Intervención, de Estadística, de Informática, de Educación, de Patrimonio, de Cultura, de Festejos, del Servicio de Limpieza, de Bomberos, de Archivo, de Información, de Obras, de Servicios Sociales, del Centro de la Mujer, de Personal, Carpintería, Delegado Sindical, Ordenanzas, Biblioteca, Parque Móvil... Y creo que no me olvido de nadie.
Una vez más fui incapaz de agradecer como merecía la ocasión, tanto cariño hacia mi, que no sé si lo merezco. He intentado, en todos estos años, ser buena compañera, buena amiga, ayudar en todo y pedir ayuda a todos, por mi afán de aprender, de hacer las cosas bien.
Y un montón de papelitos amarillos en mi mesa me dicen que, aunque me haya equivocado muchas veces, me lo habéis perdonado, como buenos compañeros, como buenos amigos.
Gracias por un día tan especial y por 16 años maravillosos de mi vida, que vosotros habéis hecho buenos. Y por las flores, y el óvalo de cerámica tan bien elegido.
Seguiré mojando la arena cada vez que recuerde esa comida en La Antigua.

viernes, 1 de julio de 2011

SORPRESA DE NOCHE

Nunca las arenas que me acogen han estado tan húmedas, y no es que haya llovido en el desierto, qué va, es que me he vuelto de lágrima fácil, no sé si por la edad o si será algún gen de mi abuela maría, a la que siempre recuerdo enjugándose los ojos llorosos con el pico del pañuelo.
El caso es que como ha puesto de manifiesto Eusebio en su Digital de Castilla-La Mancha, o Leticia en el face y otros tantos en conversaciones privadas, llore, lloré y lloré. Y lloro al recordarlo.
Fue una sorpresa, sí. Las malas artes de Carmen y Blanca dieron resultado. Vaya usted a saber qué encantamientos utilizarían para mantener con el pico cerrado a varias decenas de trabajadores de los medios de comunicación. Vamos, que me río yo de los misterios del Cuarto Milenio.
Pero esto no va de risas ni de llantos. Ni tan siquiera de sorpresas, a pesar del título. Va de agradecimiento, de cariño, de compañerismo, de solidaridad y de amistad. De todos estos conceptos que alguna vez creí perdidos en los avatares de la vida, y que de pronto te encuentras al torcer una esquina, al llegar a una encrucijada en la que no sabes qué dirección tomar.
El rato (muy largo, afortunadamente), que he compartido esta semana con mis amigos y compañeros de los medios de comunicación no se puede describir facilmente, ni tan siquiera echando mano de los tópicos al uso, tales como uno de los mejores momentos de mi vida, la sorpresa más agradable...
Me faltaron palabras y me sobraron lágrimas, justo lo que nadie hubiera pensado de mi, Ni siquiera yo. Estaban todos, los que empezaron conmigo hace un cuarto de siglo; los que llegaron después, cuando aún éramos pocos, los que no me conocieron en las trincheras de la prensa, y sí en el Ayuntamiento, los que se llevaron mis broncas (cariñosas siempre), y los que crié a mis pechos, que diría Peña; los fotógrafos y cámaras, que tanta sangre me han consumido a veces, y que nunca me han hecho demasiado caso, los chicos y las chicas de la radio, con los que me he levantado y acostado los últimos 25 años; y Manolo, mi otro "padre". Y Quique Ginestal, de quien me acordé toda la noche, y que sin duda me hubiera pintado un laurel y una sonrisa en la cara con sus ripios.
Estaban hasta los que no estaban por razones varias, pero hicieron notar su presencia y su cariño en forma de sentidos mensajes, algunos escritos con dificultades manifiestas, por aquello de que la vista ya no es lo que era ¿Verdad Gustavo Adolfo?
No pude daros las gracias como hubiera querido, por culpa del dichoso gen de mi abuela María, y aún ahora, cuando sigo humedeciendo la arena en la que escribo, me faltan palabras.
En fin, seguro que con un ejemplo gráfico lo entenderéis. Es más fácil contar los granos de arena del desierto que habito que plasmar en unas pocas líneas el afecto y el agradecimiento por una sorpresa maravillosa que me sorprenderá cada día del resto de mi vida. Gracias.
PD. No he olvidado a Vicky Fernández-Salinero y a su cariñosa columna en La Tribuna. He dudado si meterla en la segunda parte de la sorpresa (aún por escribir), por aquello de que mi amistad con ella se fraguó en el Ayuntamiento. Pero ha pesado más su parte de plumilla, aunque esto no la excluya de la segunda entrega.

jueves, 23 de junio de 2011

SOLSTICIO Y CORPUS

Creo que es la primera vez que lo hago, y posiblemente sea la última. Sin que se entere nadie os confieso que he visto la procesión del Corpus de Toledo en la tele. De principio a fin, desde que la custodia ha salido hasta que se ha encerrado, con sermón del arzobispo incluido. Lo he visto todo, la capa pluvial bordada con hilos preciosos, el oro de la joya de Arce, los tapices del siglo XVI, las señoras con mantilla (Cospedal incluida), los militares armados custodiando la Custodia, valga la redundancia, el sol inclemente sobre la capital, docenas de curas ataviados con sus mejores galas, y de monjas con sus galas de siempre, que para eso son mujeres y la Iglesia lo tiene muy claro.
He visto a la gente arrodillándose enfervorecida. Dicho sea de paso, yo me caí hace unos días y tengo una rodilla negra, es decir, que tengo excusa, aunque a mí la música religiosa, como la militar a Brassens, nunca me supo levantar.
En fin, que no me he perdido detalle de este jueves reluciente , ostentoso, exagerado y artificial. Y digo todo esto, porque hoy, precisamente hoy, se celebra el solsticio de verano (me resisto a decir de San Juan), una fiesta pagana, ligada a las raíces, a la gente del pueblo, a la tierra, al saludo al sol y sus misterios, y a la luna con los suyos. Fiesta de hogueras, de agua, de fuego, de brujas, de hechizos... De pueblo llano en cualquier parte del planeta. He visto la fiesta en otros países, el Inti Raymi en Perú, el saludo al sol. Y en todas partes es igual, gente y tierra, sin santos ni religiones por medio. O con la más antigua de todas, con la comunión del hombre y la tierra, de lo real y lo misterioso.
Nada que ver con los fastos eclesiásticos del Corpus, por mucho que el discurso de Don Braulio haya hablado de la pobreza y la solidaridad¿¿¿¿¿¿??????. No digo más, que me pierdo.
Respeto las tradiciones, por supuesto. Son historia y son cultura. Y también pueden ser menos chirriantes en los tiempos que corren. Seguro que este jueves hubiera brillado igual sin tanto oro. Y el sol hubiera salido igual, y la luna alumbraría de cualquier forma la noche mágica de tránsito.
Y hubiéramos ahorrado, ahora que tanto se habla de ello. La Iglesia se pinta sola para apropiarse de las tradiciones, léase Mondas, Cruces de Mayo, solsticios, romerías populares etc, etc, etc. Así ha sido a través de los siglos, introduciendo de cuando en cuando notas de actualidad. A bote pronto me acuerdo de Don Marcelo, que Dios tenga donde merezca, que tuvo la lúcida idea de prohibir desfilar en el Corpus al ministro de Justicia el año en que se aprobó la Ley del Divorcio.
Esto es un lapsus. Me quedo en la arena por donde, de cuando en cuando, desfila un camello con su andar cansino y una pobre manta en en lomo.

lunes, 20 de junio de 2011

MALDITA PRIMAVERA

No ha pasado ligera la maldita primavera, como dice una canción de verano. Para nada. Ha sido insoportablemente lenta, furiosa, inclemente, extraña en todo, cruel y larga, llena de fenómenos adversos, de situaciones insólitas, de terremotos, inundaciones, de cambios dudosos, de...
Le va a costar al verano con las hogueras de San Juan, las fiestas del solsticio, la promesa de playa y las verbenas de pueblo, borrar esta aciaga primavera que ha barrido con tantas cosas. Y a otros, a los que tenemos buena memoria, también nos va a costar olvidarla.
De un plumazo se han caído todos los tópicos primaverales, el buen tiempo, los días largos, las flores, el olor a tierra mojada, las terrazas y los largos paseos al atardecer. Sólo quedan imágenes de terror en Lorca, de plazas abarrotadas, de indignados buscando caminos abiertos y de banqueros cerrándolos, de Europa errante y errática, de políticos desconcertados, de incógnitas y de futuro imperfecto. Hasta de luna eclipsada.
Y eso no lo cambia un verano, ni aunque apelemos a las brujas de la Noche de San Juan y saltemos siete veces la hoguera.
Se va la primavera en cuestión de unas horas, y no seré yo quien maldiga al verano. Por si acaso.
La arena, que amenaza con engullirme totalmente, me ha permitido sacar la mano para escribir, y se lo agradezco. Llega el verano, la perpetua estación del desierto que habito, y tal vez entonces pueda borrar la primavera.

martes, 7 de junio de 2011

VENDER PALABRAS

Siempre he defendido que una palabra a tiempo vale más que mil imágenes. Ya sé que no es esto lo que se lleva en la era digital, la de los ipod, ipad, tele, videojuegos y demás. Pero es que soy así de antigua. O tal vez es porque siempre me he ganado la vida con esto, o porque asocio mis buenos y malos momentos a eso, a una frase, a una palabra.
Es curioso, pero es así. Seguro que si me psicoanalizaran dirían que no tengo demasiada memoria visual, y que el vincularlo todo a las palabras será producto de cualquier trauma infantil, de una bronca de mi madre o de lo que escuché-y dije-a cualquier novio de juventud. En fin, que me gusta más analizar lo que oigo y lo que leo que cualquiera de esas fotos "que hablan por si solas", como se suele decir.
En estos días de declaraciones y contradeclaraciones, de ataques feroces de unos y otros, de furor post-electoral y de calentones, las palabras son protagonistas absolutas. No hay que mirar las caras; nos las sabemos todas. Ni los labios pronunciando crisis, recortes, fin de una era, adiós al estado del bienestar, ajustes, paro, y otras lindezas que no escribo por pudor.
Hay que escuchar y leer, porque este auténtico torrente de palabras nos desborda, y vale más que mil imágenes, pone a cada uno en su sitio y a nosotros, en el de todos.
Me viene a la memoria un cuento corto de Isabel Allende en el que la protagonista, Belisa Crepusculario, tenía por oficio vender palabras, desde que descubriera que no tenían dueño, y cualquiera las podía utilizar a su antojo, y hasta sacar provecho de ellas. Y así se ganaba la vida, de pueblo en pueblo, con su tenderete de palabras.
Hasta que llegó un militar aspirante a político y le pidió las palabras precisas para ser presidente. No fue fácil encontrarlas, porque tuvo que descartar los términos "ras" y "a secas", las demasiado floridas, las desteñidas por el abuso, las que ofrecían promesas improbables, las carentes de verdad y las confusas, para quedarse sólo con aquellas capaces de tocar con certeza el pensamiento y la intuición de los hombres y mujeres.
Encontró esas palabras, las vendió y consiguió que el guerrero zafio y tosco tocara el corazón de sus paisanos.
No es tan difícil. Sólo hay que pensar que las palabras hieren como dardos, y que estamos recibiendo demasiados flechazos. No vale todo; puede que yo escriba en la arena, para que mis palabras se las lleve el viento. Pero yo no soy nadie, lo que diga o escriba no importa demasiado. Las palabras que vendo, como estoy haciendo ahora, se las tragará el desierto sin dar tiempo a que se asienten en las conciencias o los pensamientos.
Pero hay otras que permanecen, que se clavan en el corazón, y que no se pueden vender al mejor postor. Esas, hay que dosificarlas

domingo, 5 de junio de 2011

MUTANTES

Nunca me han gustado las películas de ciencia- ficción. Ni antes ni ahora. En su momento vi los catecismos, porque era obligado. 2001 Odisea del Espacio y la Guerra de las Galaxias. Ah, y Alien. Y se acabó. Ni marcianos, ni extraterrestres, ni bichos mutantes, que de esas cosas hay todos los días por la calle y no hay que buscarlas en las pantallas.
Hoy, no sé porqué, me han venido a la cabeza los extraños seres de estas películas galácticas. Tal vez sea porque llevo un par de días escuchando lo de la bacteria alemana, la e-colli que ha mutado y se ha vuelto asesina (asesinando nuestras exportaciones agrícolas, entre otras cosas). O tal vez porque he visto muchas cosas, y personas, "mutar" en muy pocos días. O porque pienso en mutaciones futuras.
Lo cierto es que la palabreja que martillea en la cabeza, como esos días en que te levantas tarareando una musiquilla que ya no te abandona hasta la hora de acostarte, y la cantas en la ducha, en el coche, mientras cocinas o cuando friegas los cacharros, como si fuera un alien que se ha apoderado de tu voluntad.
Claro, que no sé de qué me quejo,yo, que escribo en la arena por vocación y habito en el desierto, porque nada hay más mutante que su paisaje. Tal vez sea todo mentira, tal vez me esté engañando, o esté mutando, y tenga que empezar a grabar en piedra mis reflexiones. Para que permanezcan.
En fin, no sé. Seguiré atenta a las mutaciones, seguiré como Diógenes con el candil buscando no sé qué. Aunque si busco la verdad, la que no cambia, tendré que hacer horas extras con la lámpara, y al precio que está el petroleo...

domingo, 1 de mayo de 2011

DE BODAS, BEATOS Y RITOS PAGANOS

Ya hemos casado al heredero del heredero británico, ya hemos beatificado al Papa que más hizo por acabar con el comunismo (Benedicto XVI dixit) y yo, mientras tanto, celebrando y añorando ritos paganos cristianizados, como casi todo.
Decía en un post que me he librado de la boda por razones de trabajo, pero no he podido librarme de la beatificación, que atacaba por tierra, mar y aire, por prensa, radio, TV y en los jardines que hay frente a mi casa, donde ha habido concentración de banderitas amarillas y blancas, santos colores.
No he tenido yo la cabeza (ni el cuerpo) esta semana para pensar en tocados y modelitos de damas británicas o princesas españolas, ni en peregrinos en la Plaza de San Pedro, pero en un día con muchos muertos reales en Siria, con otros muertos posibles en Libia, con cifras de paro escalofriantes, con el no menos escalofriante dato de encuestas que nos llevan en picado a tiempos pasados (no mejores), y con otros cuantos asuntos que ponen los pelos de punta, no me parece serio que la noticia de apertura sea la beatificación de una persona que, por definición y por oficio debería ser buena.
En fin, no voy a meterme en cuestiones religiosas, que luego me regañan. Y además, la tercera parte del título de esta entrada habla de ritos paganos, y a eso iba.
Han pasado Las Mondas, fiesta pagana dedicada a la primavera y a la diosa Ceres y que desde hace unos cuantos siglos, por obra y gracia de la Iglesia, se ha consagrado a la Virgen del Prado.
Y son las cruces de mayo, los mayos, en mi pueblo. Dicen que Santa Elena, madre de Constantino, encontró la cruz de Cristo y la adornó con sus ropas y sus joyas, y desde entonces se visten las cruces en los primeros días de mayo. Seguro que esta historia no la inventó un pagano, pero vale, ahí se queda.
Yo me quedo con la primavera, con el tributo a la tierra, a la madre naturaleza tras un largo y frío invierno, con las ofrendas para pedir buenas cosechas, con la alegría de las gentes (¿dónde estará ahora la alegría) por la explosión de flores en el campo.
Me quedo con lo natural, sin más explicaciones metafísicas. Con el milagro real de la vida, no con el imaginario de presuntas curaciones.
Me quedo con la vida en directo, sin ensayos de tiro de cámara para el beso en directo (el de Guillermo y Kate), y sin multitudinarios y mediáticos homenajes a papas que, por oficio, se supone que debían ser santos.