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jueves, 30 de mayo de 2019

Desde Macondo. EL CORAZÓN EN SU SITIO

En su lado. Que es a la izquierda. O eso dicen, aunque creo haber leído algún caso de corazón situado a la derecha. No en sentido metafórico. En el anatómico, en el real. Sea como sea, en Macondo cada cual tiene el corazón donde quiere, que el lugar es lo de menos. Lo importante es tener la mente, los sentimientos, la humanidad, en línea con el corazón. De su lado.
Y justo es lo que llevamos mucho tiempo echando de menos. Bueno eso, y la falta de entrañas, que es el siguiente escalón.. Ya sé que el corazón es un músculo tonto que ni siquiera duele, ni tiene la forma almibarada y el rojo encendido que vemos en los mensajes de amor. Ni alberga las pasiones, ni la ternura, ni el rencor.
Pero vamos a ser clásicos, y tras mucho tiempo de corazón encogido, o “sobrecogido”, por hacer la broma fácil, admitamos que en él residen los buenos sentimientos, y pongámonos todos del mismo lado. Sea cual sea.
El lado del corazón es el que hoy por hoy debiera albergarnos a todos. El mismo espacio para ocuparlo en un gran pacto contra el paro, los desahucios, la corrupción, otro por la solidaridad y uno más, el más importante, por el futuro.
Sin excepciones, sin “y tú más” o “eso ya lo había dicho yo”. Sin “anda que tu…” Sin partidos y con todos ellos, sin sindicatos y con todos los trabajadores, sin empresarios, sin bancos, sin agentes sociales. Sólo con personas, alineadas en una u otra parte, pero con el corazón en el mismo lado.
Las urnas han hablado, y toca trabajar. No amontonarse a la izquierda o la derecha dejando en medio un inmenso hueco, un precipicio por el que se nos escapa el presente y el futuro sin posibilidad de rescate.
Solo vale estar del mismo lado. celebrando el triunfo o lamiéndose las heridas, con el corazón herido o henchido, pero con la cabeza fría y para pensar una y mil veces en lo mejor. Y mirando a todas partes, que sólo así se ve claro quien pasa hambre y quien cobra miles de euros al mes; quien tiene frío y quien se tapa con pieles, quien llora y quien ríe, quien está en el suelo y quien en el cielo.
Toca estrenar corazón. Que no nos vale recomponer el "partío". Toca apartar a los que tienen una piedra o una billetera en lugar del músculo, a los que se han pasado años hablándonos de sacrificios sin que les pasara por la cabeza renunciar al mínimo privilegio.
Tocar recuperar latido, ahora que nos hemos recuperado del infarto definitivo.

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