Pensamientos, ideas, palabras que engulle la arena en el mismo instante en que se han escrito

sábado, 17 de diciembre de 2011

ESPIRITU NAVIDEÑO

Cada año-unos con más fortuna que otros-, por estas fechas, busco y rebusco dentro y fuera de mí algo de ese espíritu navideño que parece que todo el mundo tiene.
Siempre acabo encontrando algo, aunque cada vez es más difícil. Me esfuerzo en pensar en la familia, en la paz, en la concordia, en el recuerdo de los que ya no están, en la añoranza de esas otras navidades, en las que los reyes magos eran reales y Papá Noel sólo era un anuncio de Coca-Cola.
Cierro los ojos para escuchar al tamborilero, y la zambomba imposible de tocas con manos infantiles y torpes. Y para imaginar los peces nadando en el río helado, y a sus majestades de Oriente atravesando los arenales. Intento lavar las imágenes del belén en el patio, y de las tardes de frío cortando musgo en San Antón.
Y luego la vuelta al colegio, instituto, universidad, trabajo... Y esa sensación de que faltaba demasiado tiempo hasta que llegara otra Navidad.
Que ya está aquí de nuevo. Y es urgente encontar el espíritu. Ya no queda tiempo. Apenas una semana y las luces no brillan como debieran; tampoco suenan zambombas ni panderetas, y me temo que los Reyes no han programado bien el GPS y se han perdido entre las dunas.
Tal vez coincidamos aquí, en la arena en la que escribo. Igual, hasta me enseñan el camino hacia el espíritu navideño.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA

Hace mucho tiempo (ultimamente, todo pasó hace mucho tiempo), escribí por encargo un artículo sobre una persona, a la que definía, robando la definición a Don Antonio Machado, como "en el buen sentido de la palabra, buena".
Y ahora, andando los años y removiendo papeles, me ha dado por pensar que alguien podría escribir casi exactamente lo mismo sobre mí. Sí, sobre mi, porque sin falsas modestias, soy esencialmente buena. En el buen sentido de la palabra.
No he hecho daño a nadie conscientemente. El inconsciente, ya sabéis que anda por su cuenta; he ayudado a la gente que me lo ha pedido, y aún a la que no quería dejarse ayudar, por orgullo, por pudor o porque realmente no lo necesitaba, a pesar del empeño que yo pusiera.
No he robado ni he matado. No he mentido (salvo por motivos de piedad); no soy avara ni tacaña. Lo mío es de todos (y así me va). He querido y quiero a los que me quieren, y a otros muchos que ni saben que existo.
En el capítulo de odios-si pueden llamarse así-, sólo hay escritos tres o cuatro nombres, y alguno, con interrogación.
He trabajado toda mi vida (esto no es vida), dando el doscientos por cien de mi voluntad y mi entendimiento.
Y cuando la rabia o los malos pensamientos se han adueñado de mí más de lo que podía controlar, he acudido al papel, o al ordenador por estar con los tiempos, para descargarla y evitar males mayores.
En líneas generales, creo que todo esto se encuadra en la definición de buena persona. De alguien, en el buen sentido de la palabra, bueno. Puede que me deje un montón de cosas en el tintero, que alguien piense que la suma de mis bondades no es suficiente para ponerme buena nota.
Tal vez tenga razón. Pero no se me ocurre nada más.

"Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habitó,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago". (Machado)

domingo, 13 de noviembre de 2011

MI MAPA DEL MUNDO

A veces me da por pensar que no estoy aquí, que no soy de aquí. No es que mi reino no sea de este mundo, es sólo que de cuando en cuando, no me ubico en este país, en esta época, en la España de comienzos del Siglo XXI, o del XX, que es cuando vine al mundo.
        Echo la vista atrás y paso del bosque de Caperucita a las verdes campiñas inglesas de Los Siete Secretos, a los Estados Unidos de Mujercitas, o la Inglaterra medieval de Ivanhoe, o el París convulso de los Tres Mosqueteros. Al mismo tiempo me veo en el volcán islandés de Viaje al Centro de la Tierra, o en la luna o en los fondos marinos de los libros de Verne; o en las cálidas aguas caribeñas de la Isla del Tesoro. En la Macedonia de Alejandro a lomos de Bucéfalo y paseando por el Olimpo, en la etapa en que me dio por la mitología. Y del brazo de Miss Marple en cualquiera de las novelas de Agatha Christie o fumando opio en un tugurio de Londres con Sherlock Holmes.
        Y en las heladas estepas rusas de los libros de Tolstoi y Dostoiewsky, y llevando de la mano por la nieve a Miguel Strogoff, ciego y desvalido; y en la Salamanca de los pícaros españoles, y en la cueva de Segismundo, en la Fuenteovejuna de Lope o en el polvo enamorado de Quevedo diseminado entre la Corte y el exilio.
        Me veo envuelta en el realismo mágico sudamericano, en los Andes de Lituma y en el Macondo misterioso de García Márquez; en el espejo de Borges, en la Rayuela de Cortazar, en la Roma de Adriano, en las guerras de Hemingway y en el mar, a bordo del "Pilar", luchando con el pez.
        Vuelo al almendro de nata con Miguel Hernández, y al olmo viejo con Machado, a Isla Negra con Neruda, a la alegría con Benedetti...A la Barcelona de Mendoza y Vázquez Montalbán, al Japón de Murakami, a Nueva York con Auster y a la impecable Escandinavia con los nuevos maestros de la novela negra.
        Vuelvo al desierto de Lawrence de Arabia y el Paciente Inglés, al Oriente Mágico como la Sherezade de las Mil y una Noches. Otra vez al desierto.
        Es mi mapa del mundo. Abarca todos los continentes. Y el cielo, y los fondos marinos. Todas las épocas, todas las vidas. Es mi pasaporte, lleno de sellos en todas las páginas. Tantos visados como libros he leído, como lugares he visitado con la imaginación.
        Y con muchas hojas aún en blanco.

jueves, 20 de octubre de 2011

LA COMEDIA HUMANA

Si Balzac hubiera vivido en este tiempo, en nuestro hoy, hubiera tenido material más que suficiente para una docena de Comedias humanas. No terminó la suya porque la muerte, que no respeta ni la obra literaria, le llegó demasiado pronto. No tan pronto, sin embargo, como para no dejarnos intuir el certero análisis sobre los hombres y mujeres de su época, sobre los tipos sociales con los que convivió.
Su idea primera, analizar los tipos humanos como los biólogos analizan las especies animales, nos dejó una fotografía casi perfecta de la sociedad de su tiempo. Y tenía mucho menos material que ahora. Sin ninguna duda.
Los extremos se tocan. Y el drama, si no fuera tan dramático, sería cómico. Sería comedia. ¿Cómo interpretaría monsieur Honoré que una agencia de calificación, la que mueve el mundo, osara calificar la situación de un país sin saber nada de él? La República de España. Ahí queda eso. Y al oírlo, las Bolsas bajan, los bancos tiemblan, nosotros, contamos temerosos los pocos ahorros, para ver hasta cuándo nos llegan. Se preparan huelgas generales, más recortes, más medidas de ajuste, más... Y no somos república. ¡Vaya usted a saber si no se han equivocado también en lo de España, y querían hablar de Mozambique!
Es la comedia humana. La misma que nos habla de reactivar el consumo mientras recorta sueldos, da el placet al abaratamiento del despido, despide, permite la subida de precios de elementos básicos para la subsistencia, encarece las comisiones de los bancos, amenaza con cobrar la sanidad y la justicia y pone en peligro la educación pública, al tiempo que asegura que es imprescindible tener ciudadanos bien formados.
La comedia humana. La misma que permite que los inminentes gobernantes de esta no-república nuestra posen en foto oficial bajo una nube de contaminación negada hasta la saciedad, por encima de dictámenes científicos y de recomendaciones.
La misma comedia que, reconociendo todo lo anterior, nos empuja a resignarnos, a dar como inevitable lo que nos viene, lo que nos toca.
Papá Goriot, Eugenie Grandet, los campesinos de Les Chouens o los curiosos tipos de La Piel de Zapa, y todos los que se quedaron en el tintero, son casi una divina comedia comparados con la tragedia que hoy podríamos escribir si tuviéramos el talento de Balzac.
Tenemos los tipos. El decorado-volcanes, inundaciones, incendios, sequía, satélites amenazantes, guerra, secuestros y revueltas-, también ayuda. Falta la pluma maestra para escribir muchos volúmenes de nuestra particular Comedia Humana.

lunes, 10 de octubre de 2011

ESPAÑA CAÑÍ

Por si no hay pocos problemas, buscamos más. Por si no tenemos bastante con lo que nos viene de fuera, nos enzarzamos en peleas entre nosotros, sin hacer caso a eso que nos decían nuestros padres: Llevaros bien, como buenos hermanos. Aunque bien verdad es que nunca hacíamos caso.
Viene esto a cuento de la polémica surgida por ciertos comentarios despectivos hacia Andalucía, hacia los andaluces, su forma de hablar y su forma de vivir, comentarios llegados directamente desde la otra punta del país. Desde Cataluña. O desde algún catalán, que ya estoy también generalizando. Todo se pega.
Cuando una creía que habíamos entrado en la modernidad, más o menos, que habíamos superado los topicazos de catalán tacaño, andaluz jaranero, castellano recio, gallego enrevesado, astures y cántabros herméticos y alguno más que se me escapa, aparecen otra vez las dos Españas, o las tres, o las cuatro.
Y así no vamos a ninguna parte. Sí, ahora hay declaraciones de protesta encendidas, protestas de políticos, comentarios acres en las tertulias y hasta mociones en Ayuntamientos y Parlamentos.
Pero no es esa la cuestión. Veréis, cuando yo era pequeña (sí, en la Prehistoria), cuando España era una unidad de destino en lo universal y las montañas nevadas nos separaban del resto de Europa, cantábamos en el colegio una canción que, a fuerza de repetir, está todavía en mi recuerdo. Era, por supuesto, una exaltación de la patria y sus bondades, divididas por regiones, que entonces no había comunidades autónomas. Decía algo así: “España es mi hermosa nación que en Europa está, dividida en provincias y es Madrid su capial. Yo sé todas sus riquezas, yo lo voy a demostrar: Valencia nos da naranjas y Toledo mazapán. Carbón nos da Asturias, los vinos, Jerez, las mantas Palencia, la fresa Aranjuez, turrón Alicante, jamón Avilés, y si queréis paños, id a Sabadell, aceite en Andalucía, donde abunda la aceituna..." Había más, pero basta como ejemplo. El final era, por supuesto, VIVA, VIVA ESPAÑA MI PATRIA NATAL!.
Han pasado muchos años,muchísimos, y aún no hemos aprendido a compartir, aún somos los del este y los del oeste, los de arriba, los de abajo y, en mi caso, los del medio. Va ser verdad lo de que España es diferente. Y todo,porque cuatro imbéciles se empeñan en creerse superiores porque pronuncian mejor las eses, o las zetas, o porque no tienen necesidad de cobrar subsidio agrario.
Viva, viva España, mi patria natal.

HASTA SIEMPRE


Talavera de la Reina, 09 de junio de 2011
Hola a todos, y empiezo diciendo hola no porque sea la fórmula habitual, sino porque no quiero que sea un adiós.
Desde mañana viernes ceso en mis funciones de Jefa de Gabinete de la Alcaldía en el Ayuntamiento de Talavera y por tanto, no me encontraréis en el lugar habitual, porque, aunque no lo creáis, no formo parte del mobiliario.
Han sido 16 años, la mejor parte de mi vida, la más madura creativamente y a nivel personal, y podréis comprender que no caben en una carta, por larga que la quisiera hacer, y no es mi intención aburriros.
Pero efectivamente, en una carta no caben los buenos y menos buenos momentos, el contacto intenso con la gente, con vosotros, los aciertos y los desaciertos, y los errores, porqué no decirlo. Es imposible, y eso que se supone que manejo el oficio de escribir, formar palabras, frases con sentido, que reflejen los nervios, las sonrisas, los enfados, los agradecimientos, los proyectos, las ilusiones, el soplido de alivio cuando las cosas han salido bien o las noches en vela cuando ha sido al contrario.
Sea como sea, repetiría cada minuto de estos 16 años, porque de todo se aprende y porque, fundamentalmente, por mucho que rebusco en la memoria, no encuentro nada que incline la balanza hacia el lado negativo.
He vivido intensamente todo lo que ha acontecido en Talavera durante más de tres lustros y en algunas cosas, seguro que en menos de las que yo pienso, he colaborado modestamente, siempre desde la buena intención y desde el amor que le tengo a esta ciudad en la que elegí vivir hace un cuarto de siglo y a la que me he dedicado mucho más allá de la jornada laboral, de la vida privada, con honestidad, sin ningún carnet y, sobre todo, con lealtad.
Los sinsabores, las jornadas interminables, los sábados y los domingos, las vacaciones inexistentes o, cuando menos, muy cortas, ya están olvidados. Me quedo con lo bueno, y eso recordaré allá donde la vida me lleve.
Ha sido un placer conoceros a todos, “criaros” a algunos y, en cualquier caso, me ha encantado poder echar una mano a quien me lo ha requerido. No hace falta que ponga eso de “sin distinción de colores”, porque quien me conoce lo sabe.
Gracias a todos, a mis compañeros de los medios de comunicación, a los del Ayuntamiento, a los que tanto echaré de menos y que me han enseñado todo de registros, expedientes, decretos y carpetas, a los miembros de todas las Corporaciones con las que he trabajado, nada menos que cuatro, a las asociaciones culturales, deportivas, vecinales, socio-sanitarias, de mujeres, a los Colegios, Universidad, Iglesia, a las instituciones con las que he tenido contacto diario, a los ceramistas, que me han enseñado a distinguir la verdadera esencia del arte y siempre han respondido a mis torpes ideas, a mis alcaldes de Las Mondas, a toda mi “lista de protocolo”, que tanto me ha facilitado la labor, a los cientos de parejas a las que he podido hacer más ligeros los trámites y el papeleo de las bodas, y a los ciudadanos de esta Talavera a la que quiero con todo mi corazón. Y a la que aún puedo darle mucha dedicación y mucho amor.
Mi teléfono, que tiene toda la humanidad, es el 666516007, como bien sabéis, y mi correo personal, masantos@60yahoo.es.
Ha sido un placer. No me despido, porque espero seguir disfrutando de vuestra amistad, de vuestro afecto y de vuestra compañía, y que vosotros “disfrutéis” también de mi carácter, de mi genio cuando estoy nerviosa y de alguna que otra mala contestación, siempre desde la confianza.

jueves, 6 de octubre de 2011

RECORTAR LA ALEGRÍA

Hace poco más de un año, en este mismo espacio color arena, y parafraseando a mi admirado Benedetti, hablaba (¡ilusa de mí!), de la necesidad de defender la alegría. Por encima de todo y de todos, haciendo esfuerzos humanos o sobrehumanos. Sin discusión.
Ha pasado un año, y soy la misma. O no. Las circunstancias me han hecho cambiar, o he cambiado a la vez que las circunstancias. Me falta alegría para defender la alegría. Es más, creo que nos falta a casi todos.
Son muchos meses con el bombardeo de crisis, de mercados amenazantes, de anuncios de recesión, de imágenes terribles que no hay forma de borrar de la retina, de horizontes desdibujados, de futuro negro o, cuando menos imperfecto, de esperanza recortada, de recortes en todo.
Hasta en la alegría.
Hemos sobrevivido a casi todo. Hemos ido campeando el temporal, poniendo al mal tiempo buena cara, pintando la sonrisa que no sale sola, escudriñando entre las sombras para ver, intuir, un rayito de luz.
Para seguir defendiendo la alegría.
Me digo una y mil veces que merece la pena, que no es una guerra perdida. Si acaso, unas cuantas docenas de batallas.
Aunque nos coman el terreno, aunque el espejo nos devuelva una imagen triste, no podemos permitir que nos recorten la alegría. Hay que defenderla del pasmo y de las pesadillas, de las dulces infamias y de los graves diagnósticos.
Sin recortes.